Por Ricardo Borda:
el pensamiento y actitudes utilitaristas del progresismo sistemático campante. Los reaccionarios saben cómo responden a las diferencias. Estos se suman al dolor y a la muerte. Sin exageración, quien tenga memoria, tendrá que dejar de pensar en el idealismo, de las máximas kantianas y rastrear, en el pasado resiente, a los mártires del sur global, un aspecto lógico de los condenados de la tierra. Si queremos detener la sangría del desflecamiento de los nuevos paradigmas de izquierda, no se debe actuar ,con tanta neutralidad, a pesar de alguna razón existente en la política internacional. El primer punto es indiscutible que el asunto interno de los pueblos se resuelve en casa y no debe resolverse en Washington o Londres. La triple alianza lejana de la guerra del Paraguay nos interpela hoy. Debemos ser consecuentes con el proceso de unificar criterios de unidad regional. La sobrevivencia política de no confrontar, al mal que nos quita la autonomía del estado político actual. Esta situación de Venezuela es mucho más que un simple presidente o acto eleccionario. Los intereses regionales deben tratarse con el mayor respeto. No se trata de querer dejar contento al tío San, ni que este se enoje con los aranceles, el cual no pienses que un diez por ciento, será la cuota de ingreso al mercado del norte. Este acto, tan solo al igual que un gremio y su patronal, trata de dividir a los trabajadores, entre amarillos y rojos. Si tan solo queremos sobrevivir sin dar la batalla en eterna transición, perderemos la porción de poder político actual. Las causas serán tan solo de girar la proa hacia el sudeste asiático. Este acto se realiza con firmeza, racional, por motivos de mercado y por motivos de autonomía real de los estados políticos, nacionales. El mirar al costado y hacerse al tonto y al bonachón, queriendo, interpretar al productor de bienes y servicios y a la clase, estará enredado en un berenjenal al cual, terminará saliendo por derecha. Lo peor de esta sentencia subjetiva será que los que quieren representarnos se conformen con la alternancia del poder fáctico. Ricardo.B
el pensamiento y actitudes utilitaristas del progresismo sistemático campante. Los reaccionarios saben cómo responden a las diferencias. Estos se suman al dolor y a la muerte. Sin exageración, quien tenga memoria, tendrá que dejar de pensar en el idealismo, de las máximas kantianas y rastrear, en el pasado resiente, a los mártires del sur global, un aspecto lógico de los condenados de la tierra. Si queremos detener la sangría del desflecamiento de los nuevos paradigmas de izquierda, no se debe actuar ,con tanta neutralidad, a pesar de alguna razón existente en la política internacional. El primer punto es indiscutible que el asunto interno de los pueblos se resuelve en casa y no debe resolverse en Washington o Londres. La triple alianza lejana de la guerra del Paraguay nos interpela hoy. Debemos ser consecuentes con el proceso de unificar criterios de unidad regional. La sobrevivencia política de no confrontar, al mal que nos quita la autonomía del estado político actual. Esta situación de Venezuela es mucho más que un simple presidente o acto eleccionario. Los intereses regionales deben tratarse con el mayor respeto. No se trata de querer dejar contento al tío San, ni que este se enoje con los aranceles, el cual no pienses que un diez por ciento, será la cuota de ingreso al mercado del norte. Este acto, tan solo al igual que un gremio y su patronal, trata de dividir a los trabajadores, entre amarillos y rojos. Si tan solo queremos sobrevivir sin dar la batalla en eterna transición, perderemos la porción de poder político actual. Las causas serán tan solo de girar la proa hacia el sudeste asiático. Este acto se realiza con firmeza, racional, por motivos de mercado y por motivos de autonomía real de los estados políticos, nacionales. El mirar al costado y hacerse al tonto y al bonachón, queriendo, interpretar al productor de bienes y servicios y a la clase, estará enredado en un berenjenal al cual, terminará saliendo por derecha. Lo peor de esta sentencia subjetiva será que los que quieren representarnos se conformen con la alternancia del poder fáctico. Ricardo.B


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