Tanto el cristianismo como el islam consideran que Dios es misericordioso y que el ser humano debe intentar actuar con clemencia hacia los demás. En ambos textos sagrados aparece la idea de contener la ira, evitar la venganza excesiva y favorecer la reconciliación.
En el islam, dos de los nombres más repetidos de Dios son: “Ar-Rahman” (El Misericordioso) y “Ar-Rahim” (El Compasivo).
La idea no era llevar una cuenta exacta de 490 perdones. En el cristianismo, esa frase significa que el perdón no debe tener límites rígidos ni depender del orgullo o de la venganza. Es una enseñanza sobre la misericordia, la reconciliación y la capacidad de romper el ciclo del odio.
Después de esa respuesta, Jesús cuenta la llamada parábola del siervo despiadado, donde enseña que quien recibe misericordia también debe mostrar misericordia hacia los demás.
Vayamos al conflicto impuesto por Occidente en la génesis del Estado hebreo y sus consecuencias actuales. Otro científico ha muerto en Francia. Dicho joven iraní, presumiblemente víctima de un atentado de la inteligencia israelí, se suma a la larga lista de científicos atacados.
La pregunta abierta es: ¿cómo se puede confiar en Occidente? Tal vez la respuesta a la paz ansiada por los musulmanes se acerca más a los cristianos de lo que pensamos de nosotros mismos como una civilización judeocristiana.
No seremos cristianos-musulmanes por los hechos que generan unos y otros. La interpelación sobre nuestras creencias está presente en los textos de las tres grandes religiones constituyentes.
Tanto el cristianismo como el islam consideran que Dios es misericordioso y que el ser humano debe intentar actuar con clemencia hacia los demás. En ambos textos sagrados aparece la idea de contener la ira, evitar la venganza excesiva y favorecer la reconciliación. R.B

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