EL NIÑO,DISCUSIÓN DE DIAGNÓSTICO, Ultimo informe.



 

EL NIÑO/OSCILACIÓN DEL SUR (ENSO)
DISCUSIÓN DE DIAGNÓSTICO
Expedido por
CENTRO DE PREDICCIÓN DEL CLIMA/NCEP/NWS

9 de julio de 2026 Aproxima discusión 13 de agosto de 2026. 

 Discusiones mensuales de diagnóstico de ENSO

El fenómeno de El Niño continúa activo y se está fortaleciendo en el océano Pacífico. Los especialistas estiman que existe un 97% de probabilidad de que permanezca presente hasta comienzos de la primavera de 2027.

Durante el último mes, las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calentaron aún más, especialmente en las zonas central y oriental del océano. También aumentó el calor almacenado bajo la superficie del mar, un factor que suele favorecer la continuidad e intensificación del fenómeno. Al mismo tiempo, la circulación de los vientos y el comportamiento de la atmósfera mostraron un patrón característico de un evento de El Niño en desarrollo.

Los principales modelos climáticos internacionales coinciden en que El Niño seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. De concretarse ese escenario, este episodio se ubicaría entre los más intensos registrados desde mediados del siglo XX.

Es importante recordar que incluso un El Niño muy fuerte no produce los mismos efectos en todas las regiones del mundo. Sin embargo, cuanto mayor es su intensidad, más aumentan las probabilidades de que se presenten cambios significativos en los patrones habituales de lluvias, temperaturas y otros fenómenos climáticos.

En síntesis, todo indica que El Niño continuará activo y se fortalecerá hacia finales de 2026, con una probabilidad muy alta de extenderse hasta los primeros meses de la primavera de 2027. Este pronóstico se basa en los análisis y modelos utilizados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y su Centro de Predicción del Clima. Ultimo informe.

Dinámica de la onda Kelvin actual
 

La onda Kelvin y el fortalecimiento de El Niño

Una gran masa de agua cálida, conocida como onda Kelvin, se está desplazando por debajo de la superficie del océano Pacífico y está contribuyendo al fortalecimiento del fenómeno El Niño.

Esta onda se formó cuando, en la zona cercana a Indonesia, soplaron vientos del oeste más intensos de lo normal. Esos vientos debilitaron a los vientos alisios, que son los que habitualmente empujan las aguas cálidas hacia el oeste del Pacífico. Como resultado, una gran cantidad de agua caliente comenzó a avanzar por debajo de la superficie en dirección a Sudamérica.

El agua transportada por esta onda es mucho más cálida de lo normal. En algunos sectores, a varios cientos de metros de profundidad, se han registrado temperaturas de hasta 7,5 °C por encima del promedio histórico. Al desplazarse hacia el este, esta masa de agua cálida hace que la capa que separa las aguas cálidas de las frías, llamada termoclina, se hunda a mayor profundidad.

¿Qué consecuencias produce?

Cuando la termoclina se profundiza, el agua fría y rica en nutrientes de las profundidades ya no puede subir fácilmente a la superficie frente a las costas de Perú y Ecuador. Esto reduce el afloramiento de agua fría, un proceso muy importante para la pesca y para el equilibrio del ecosistema marino.

Además, el agua cálida ocupa más volumen que el agua fría, por lo que el nivel del mar aumenta. Los satélites han detectado un ascenso superior a 15 centímetros en algunas zonas cercanas a la costa de Sudamérica.

Al mismo tiempo, parte de ese calor comienza a llegar a la superficie del océano. Esto eleva la temperatura del mar, aumenta la evaporación y favorece la formación de lluvias intensas, tormentas e inundaciones en varias áreas costeras.

Los científicos consideran que esta onda Kelvin es especialmente importante porque no parece ser un evento pasajero. Su interacción con la atmósfera puede mantener el calentamiento del Pacífico durante varios meses, lo que favorece un fortalecimiento y una mayor duración del fenómeno El Niño.

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